carta natal

Todos somos Capricornio

O Acuario, o Leo, o Géminis, o Aries, o Tauro… o el que sea que estés pensando ahora mismo “por favor, que no mente a”.

Bueno, en realidad, no es tan así, lo correcto sería decir “todos nos comportamos como…”, pero os habéis quedado con el corazón latiendo fuertecito, ¿verdad? 😉

Algo frecuente cuando hablamos sobre tránsitos astrológicos es “¿y Acuario?” o “¿y Géminis?” (sustituir signo por el que creéis que os define), eso es porque no se comprende que todos tenemos a todos los signos en nuestra carta natal o en cualquier carta astral que se haga a partir de nuestra propia carta natal.

Una carta natal es así:

carta natal

Es un círculo que veis que está dividido, en este caso, por franjas de colores que corresponden a los 12 signos del zodíaco.

Tú estás en el centro de ese círculo así que, como ves, estás “envuelto” por la energía de los 12 signos. No te envuelve la energía de casi todos menos el signo al que le tengas tirria en ese momento.

Tu signo ascendente es el signo que ascendía por el horizonte en el momento de nacer.

Sabiendo el grado y minutos de tu signo ascendente y que cada signo ocupa 30º de los 360º de la rueda podemos situar a los signos del zodíaco en la carta astral.

El orden siempre es el mismo: después de Aries va Tauro, a Tauro le sigue Géminis que, a su vez, antecede a Cáncer. Leo sigue a Cáncer y Virgo sigue a Leo. Después de Virgo llega Libra, luego está Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y, por último, Piscis.

Ya tenemos a todos los signos “envolviéndonos”. Ahora, a través de cálculos -que a mí se me antojan complicados/un coñazo: ya lo hablaremos el día que no tenga nada más que explicar y/o esté megainspirada y/o encuentre una forma fácil de explicarlos- podemos saber dónde están los grados de las casas.

Las casas se ven reflejadas así en una carta astral:

casas astrología

Cada casa refleja tu comportamiento en cada aspecto vital. No te comportas igual en casa que en el trabajo, ¿no?

Como veis no hay una correspondencia entre signos y casas. Una casa puede albergar 1, 2 o -si hay un signo interceptado- 3 signos.

El signo que está en la cúspide (la barra que os señalo con una flecha en la imagen anterior es una cúspide o inicio de una casa) señala lo que se busca en ese aspecto vital y el signo que le sigue cómo lo consigue.

En esta carta, con los datos que tenemos, observamos que:

La cúspide del ascendente -como nos mostramos- está en Virgo por lo que la cúspide del descendente -como percibimos a los demás- está en Piscis

La cúspide del medio cielo -la huella que dejamos en el mundo- está en Géminis por lo que la cúspide del Immum coeli (o fondo de cielo) -la huella que nos dejan nuestros orígenes- está en Sagitario.

Así, sin planetas, tenemos una información, que luego adecuaremos con los planetas, bastante sustancial.

Sabemos que es una persona pulcra, ordenada, inteligente, que se muestra como alguien reflexivo y analista pero que busca el apoyo (le sigue Libra) de los demás para poder expresarse. Sabemos también que está persona ha estado alentada a través de la familia a tener apertura mental y ser idealista, pero lo hace afianzando y concretando (le sigue Capricornio)… Y así podríamos analizar todas y cada una de las casas que componen su carta natal antes de buscar dónde está su Sol o dónde están sus planetas.

Es por eso que:

  1. Cuando expresáis que sois de un signo o el otro la información que realmente lanzáis es bastante pobre o escasa.
  2. Los tránsitos nos afectan a todos en un área vital u otra.

Es cierto que algunos pasarán más desapercibidos que otros porque no todos lo harán en zonas “calientes” de tu carta natal o aspectando planetas, pero es más fácil y útil preguntarse en que área de tu vida va a afectarte en lugar de buscar alguna relación con tu Sol.