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Todo cambia

El tiempo pasa y deja sus marcas allí por donde lo hace.

Las personas cambian, todo fluye, nada permanece… y cuando las personas cambian no lo hacen porque se acentúen sus defectos o su virtudes, no es una cuestión de hacerse mayor o de madurar.

Tampoco es cuestión de salvaguardar nuestro ego y sobreprotegerlo. Lo hacemos todos. Eso no son cambios, eso es callo, dureza, enrocamiento.

Las personas cambian porque cambian las necesidades vitales.

Un día te despiertas viviendo tu vida habitual, tu normalidad, tu día a día, con tus emociones y tus creencias, con tus amores y tus desamores, con tus prioridades y tus gestos superficiales. Y ese día, mientras todo es normal, pasa algo. De repente.

Puede que lo provoques tú, puede que no.

Existen los momentos exactos aunque hay personas que lo viven por etapas. Esas etapas, cuanto más largas son, peor. Son los momentos de desorientación, el estrés, el no saber…

Llegan los cambios, los terremotos vitales y tienen un eco que desplaza la normalidad anterior y la nueva normalidad para que no puedan solaparse la una a la otra… pero sí existen esos momentos.

Cuando llegan esos momentos se produce, simbólicamente, nuestra muerte.

cambios

Muere tu forma de ser, tus costumbres. Muere la persona que se levantó esa mañana y que nunca más volverá a levantarse teniendo los mismos principios, las mismas prioridades ni los mismos gestos superficiales.

Todo cambia, aunque nada de eso parezca que sucede. Son pequeños o grandes problemas de la vida. Obstáculos. Experiencias. Lecciones.

Es la muerte y la resurrección.

Si amabas esa parte de ti sentirás nostalgia. Echarás la vista atrás queriendo recuperar esa parte de tu esencia que ya no te acompaña.

Cuando una puerta se cierra se abren mil ventanas.

Cuando una parte de ti muere, otra que no conoces o que no conocías, nace.

Nace otra parte con la que tendrás que aprender a convivir y tendrás que aprender a amar porque siempre sentirás que ha surgido empujada por la desaparición de la otra.

El pasado, el presente y el futuro. Todo eres tú. Todas esas partes son y seguirán siendo tuyas.

Nadie puede robarte lo que has hecho, lo que has sentido, lo que has vivido.

De ti depende escoger como valorar lo que tienes ahora.

Cuando no nos quedan flechas, cuando se rompe el arco… cuando creas que no puedes más, dispara con todo tu ser.

Lánzate, experiméntate, siéntete.

Nunca vamos a menos, no existe el detrimento, existen las posibilidades y las elecciones. Tú decides.

El terremoto pudiste provocarlo tú o pudo provocarlo otra persona pero has sobrevivido a él y, si has sobrevivido, es porque todavía queda en ti la capacidad para resurgir.

No te fijes en los pasos de atrás, no mires hacia el pasado, no quieras volver a atrás. Valora lo que tienes ahora. Mécete en tu presente y deja que las mieles de lo que va a poder ser bañen tu fascinación por la vida. Siempre hay más, sólo tienes que querer.

Todo cambia, todo fluye, nada permanece. Cambia con la vida, fluye con ella. Quiérete y valórate por lo que eres: una superviviente.

Laura Vera

Laura Vera, Tarotista y vidente española, realizo consultas de tarot telefonico, consultas de tarot en persona y participo en programas de radio y televisión relacionados con el esoterismo

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