pide y se te dara

Pido y no recibo

¿Cuántas veces has escuchado lo de “si pides, recibes”?

¿Cuántas veces has pedido y no has recibido?

¿Cuántas veces has pedido y has recibido?

¿Qué diferencia hay entre una petición y la otra?

¿Por qué pides y no recibes?

Hay varios motivos, el principal es que no sabemos pedir.

Aullamos proclamando nuestras necesidad, alzamos la mirada al cielo para demandar con más o menos énfasis, con mayor o menor desesperación que necesitamos “eso”.

Pero “eso” nunca llega. No de la forma que necesitas. No como necesitas.

Se ha entendido al Universo como fuente de provisiones, pero se ha entendido, erróneamente, que esas provisiones las dosifica el Universo. “El Universo”.

Como si existiese el ministerio de “a ver lo que le damos a mengana, que está pidiendo”.

Diriges tu petición hacia algo que no existe. No hay ningún ministerio ni ningún ministro que te dote de unas herramientas o de otras para sobrevivir. Eres tú, una parte de ti, la que está allí arriba escuchando… pero tú no haces el esfuerzo por escucharte.

Mantienes una conversación unidireccional, lanzas el mensaje de lo que necesitas otorgándote un tiempo de plena consciencia para hacerlo, pero te limitas a eso, a la consciencia, y dejas a un lado la CONCIENCIA que es lo que ERES.

Y entonces ocurre que no llega.

Que no es lo que esperas.

No es lo que tu cabeza te dice que tiene que ser, lo útil, lo idóneo, lo perfecto.

Y te zambulles en la frustración, quizás la disfraces en “esto no sirve para nada”.

Tú y nadie más que tú eres el arquitecto de tu vida.

Tú y nadie más que tú crea las situaciones que hay a tu alrededor para que vivas y experimentes lo que crees que necesitas vivir porque, no nos engañemos, hay quien clama al cielo que quiere una pareja pero desde su fuero interno no hace más que repetirse que “las parejas son malas” o “no sirvo para tener pareja”.

Hay quien pide “lo justito para pagar la casa” y, sin embargo, desaprueba que alguien goce de una situación económica próspera porque le han enseñado que hay que tener “lo suficiente para pagar, no es necesario más” o que “el dinero corrompe”.

Hay tantas variables… pero yo estoy convencida de que tú, que me estás leyendo, entiendes a lo que me refiero.

Antes de venir decidimos lo que tenemos que aprender.

Dejamos antorchas en el camino para que su calor nos reconforte o nos queme al pasar, no es más que una señal de que estamos en la senda marcada, pero hay que cuidar nuestras decisiones.

Y nuestras decisiones no empiezan desde el consciente, de ahí la importancia de mirar hacia dentro.

Ten en cuenta a tu inconsciente, fíjate en qué te están queriendo decir las situaciones que se plantean en tu vida para poder comprender por qué estás en ese punto del camino, para saber el porqué de la necesidad de vivirlas.

Mira un paso más allá, llega a lo más profundo, confía en ti, evita autolimitarte y asume la responsabilidad y la valía que se requiere para poder crecer.

Porque sólo cuando tú estés dispuesto a trabajar contigo y observarte desde dentro serás capaz de observar la correspondencia entre tú y tus circunstancias.

El 23 de abril daré comienzo al taller de la abundancia y la prosperidad, que muchos habéis asumido como “el taller del dinero”.

Sí, por supuesto, vamos a trabajar por una próspera y abundante economía, pero no os limitéis a ese concepto. Hay quien requiere de un abundante amor o de prosperidad en su camino para alcanzar los logros que desean.

Hay quien, sencillamente, necesita hacer un reconocimiento de sí mismo.

Y ahí están las respuestas siempre, en el reconocimiento.

¿Quieres que te acompañe?