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Las dudas de Libra

El otro día me dejaron una pregunta en un grupo de Facebook que creo que merece respuesta en formato post. La duda era esta:

 ¿Por qué para Libra es tan difícil sincerarse y tomar decisiones? En el ámbito amoroso, porque he visto que en el ámbito laboral no les cuesta tanto. Gracias.

Sobre la sinceridad ya le respondí que no creo que vaya en el signo, de hecho somos bastante parlanchines y si pecamos en algo es por irnos de la lengua y hablar (o explicar) demasiado.

Tomar decisiones para Libra puede llegar a convertirse en una auténtica tortura.

Hay que distinguir entre los nativos de este signo más jóvenes, que tienen tendencia a idealizar todo -más de lo normal, somos super soñadores- y se lanzan a la aventura y a “probar” para no dejarse nada por el camino – si no hay otros aspectos en la carta natal que le conviertan en prudente, introvertido y comedido- y los nativos más maduros que ya se han llevado las correspondientes hostias de la vida y buscan en la meditación (mental) la seguridad de no balancearse más de la cuenta -aunque es una paradoja porque nos balanceamos con 300 elefantes mentales mientras decidimos y dejamos de decidir-.

Aries y Libra son un eje astrológico, es la misma energía en diferentes grados (como el amor y el odio, que ambos son emociones intensas que te hacen depender de otra persona, o el frío y el calor, que es la ausencia o no de temperatura).

Si Aries es el impulso, el primer signo, el que nace, el que se lanza… tenemos en la otra parte a Libra, que empieza a explorar, también, pero de cara a la relación con los demás… y que en lugar de dejarse llevar por el “yo lo hago y que luego sea lo que Dios quiera” intenta tener muy claro qué, cómo, cuando, dónde y, sobre todo, las consecuencias de lo que va a hacer.

Libra busca siempre y ante todo la tranquilidad. No nos gustan los conflictos ni las confrontaciones, somos el eterno buscador del punto medio. El Google del equilibrio. El problema es que altibajos en esta vida tenemos todos y a nosotros esos altibajos nos afectan muchísimo.

Muchísimo es muchísimo.

Los signos de Tierra tienen una base o se aferran a una base para sentir seguridad, los signos de agua siempre están contenidos, por muy profundos que puedan ser -siempre hay tierra bajo el agua- y el fuego no sale de la nada ni se sostiene en la nada, para arder necesita algo en lo que sostenerse o desaparece enseguida. Sin aire no hay fuego. Ni agua.

¿Y los signos de aire? Los signos de aire no nos sostenemos en nada, no tenemos esa base que tienen los signos de aire y de agua, tampoco nos desintegramos en la nada. Somos el todo y la nada. Y cuando tenemos problemas lo vivimos así, como el todo y la nada.

Por eso conocemos las consecuencias del balanceo desmedido y el problema de los extremos, de ahí que valoremos tanto el punto intermedio y el equilibrio, porque cuando caemos nos cuesta mucho aterrizar.

En el aspecto laboral no tenemos (tantas) dudas porque es la parte más material de la vida, no sufrimos por si tenemos o dejamos de tener, la cabeza o el corazón pueden pilotar ese aspecto tranquilamente.

El aspecto sentimental ya es arena de otro costal. No depende de nosotros; en el trabajo pueden surgir cincuenta dificultades pero depende de la mecánica, de los conocimientos… es controlable)

Querer y estar con otra persona, en cierta forma, es otorgarle la capacidad de decidir por nosotros.

Puedes ser la persona más independiente del mundo, pero si te metes en una relación de pareja y la otra persona te traiciona o te falla no vas a poder controlar las consecuencias.

Aunque quieras gestionar la caída vas a vivir esa caída.

Así que antes de saltar al vacío tienes que sopesar las diferentes posibilidades, valorar las consecuencias de cada una, compararlas, buscar señales de que tus teorías son ciertas o falsas y, por el camino, no distraerte o saturarte demasiado, porque si te saturas, malo.

Además, vamos a reconocerlo, somos un signo que nos adaptamos mogollón al partner que tenemos. Podemos ser dulces, chillones, dramáticos, fríos, pasionales, tiernos, caseros, callejeros… volubles y versátiles, otorgamos gran importancia a nuestro equilibrio y somos muy cerebrales. Lo tenemos todo para tener que sopesarlo todo mucho y muchas veces antes de decidirnos.

Se nos cataloga de fríos muchas veces, no lo somos para nada, al contrario. La cuestión es que conforme vamos aprendiendo de los palos de la vida nos protegemos más y mejor.

Posicionarnos para nosotros es complejo, aceptar algo significa rechazar otras cosas, siempre. Y antes de cerrarnos a algo…

Eso sí, cuando nos decidimos no nos para nadie.

Somos de los que saltan al vacío.

Después de pensarlo.