La cara B de Venus

En astrología clasificamos los planetas relacionándolos con diferentes conceptos. Están los planetas personales, los planetas transpersonales, los planetas fríos, los planetas secos, los planetas calientes, los planetas benéficos, maléficos…

Se supone que un planeta es benéfico si su energía es afín a la vida o impulsa la progresión. También se supone que un planeta es maléfico si su energía entorpece la vida.

En otras palabras, hay planetas que clasificamos como buenos y planetas que clasificamos como malos.

Vamos a ser menos radicales y utilizar eufemismos de esos dulzones que tanto gustan: hay planetas positivos y planetas un poquito negativos.

La clasificación, dejando a un lado las luminarias y al ambiguo Mercurio, normalmente es así:

Venus y Júpiter: planetas benéficos.

Marte y Saturno + planetas transpersonales: planetas maléficos.

Bien, pues como diría Pau Donés:

planetas maleficos beneficos
Me estoy aficionando a los gifs…

Sí, amig@s, depende. Sin Saturno no tendríamos normas, sin Marte no actuaríamos, sin los planetas transpersonales difícilmente superaríamos nada…

Así que, para que podamos entenderlo todo un poquito mejor, vamos a ir analizando planeta a planeta qué puede aportarnos positiva o negativamente…

Venus

Venus es el planeta a través del cual conectamos con el placer y se asocia con el deseo, la belleza y la atracción. Donde Venus esté en la carta astrológica encontraremos la respuesta a preguntas como “qué queremos” y “cómo lo atraemos”.

Normalmente pensamos en Venus y la asociamos a la inocente, dulce y pícara Lolita del zodíaco.

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Pero Venus, como todo en esta vida, también tiene una cara oscura.

La cara B de Venus

Venus, en su cara B, es la chica que no quieres que se cruce en el camino de tu chico. Concretamente es la chica que no quieres que se cruce en el camino de tu chico y preste atención a tu chico.

Esta también es Venus:

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La que detecta qué deseas y sabe materializarlo para convertirse en tu debilidad.

Venus es tu propio placer y la capacidad para convertirse en la tentación que no vas a saber rechazar.

Caprichosa, autocomplaciente, indomable, la que engancha y se engancha.

Venus es capaz de enredarse sin saber encontrar el momento para decir basta. ¿A qué da lugar eso? Manipulación, obsesiones, glotonería, gula…

La pereza no la encontramos solamente en un Marte afligido o con poca capacidad para actuar. Eso es no poder.

Venus dominando tu afán por acaparar el sofá suele convertir el plan de no hacer nada en algo muy atractivo.

Venus sugiriéndote un pequeño pecado tras otro en la mesa suele acarrear bastantes kilos de más.

Venus en la oscuridad es el placer a través del dolor. El placer después del dolor. Los placeres oscuros.

Venus en Escorpio, por ejemplo, deja al señor 50 sombras como un simple aficionado.

Venus en Capricornio consigue el placer a través de la dominación.

Venus es la que te conduce hacia el placer, sí, pero también es la manzana que no vas a saber evitar.

¿Pecas?