responsabilidades

Huir hacia delante

Sois bastantes las personas que me habéis preguntado si iba a escribir algo sobre cómo nos afectan los eclipses.

Tenéis info sobre ellos aquí: eclipses solares y lunares, pero después de responder lo mismo a unas cuantas personas cambié la pregunta y me interesé por la causa de la expectación “¿por qué te parece interesante?” y es sorprendente que la mayoría de las personas esperan que un eclipse les proporcione “situaciones nuevas” o “nuevas experiencias” o “comienzos nuevos”.

A mí me encanta que os encante la astrología y que os fascinen los eclipses, no me malinterpretéis, pero me sorprende la facilidad que tenemos -prácticamente todos, la mayor parte del tiempo- para esperar la píldora de la felicidad o el milagrito que cambie nuestro destino.

La astrología, como casi todo también, es super cuestionada. “¿Los astros harán que me llegue/pase/suceda?”.

“Échame las cartas a ver si consigo un nuevo novio/trabajo/status”.

No, nada te habla de los sucesos, te habla de tu forma de vivirlo, porque en realidad lo importante no es lo que ocurre, es cómo sientes lo que ocurre.

He acabado tan quemadísima de las consultas porque vivimos en una sociedad que nos enseña que todo aquello que nos genera emociones negativas es malo y, además, tendemos a querer que las cosas se solucionen por sí mismas o se diluyan en la nada.

Hay una ausencia de responsabilidad brutal.

Y también hay exceso de responsabilidad transformada en culpa para martirio y delicia del que padece el flagelamiento autoimpuesto, pero eso ya lo comentaremos en un nuevo post cuando comentemos por qué creer que aprendemos a través del sufrimiento es de dummies.

Somos conscientes de situaciones que nos desagradan (de ahí el pensamiento “quiero algo nuevo”), pero hacer el esfuerzo de comprender para qué se vive esa circunstancia o que parte de ti es la que ha facilitado que esa situación se de en tu vida es algo que no gusta hacer.

Ni resignación ni queja, si tienes un problema en tu vida no se trata de asumirlo como una verdad que debes asumir sí o sí. Tampoco se trata de esperar a que la situación se resuelva y ya está, busca el papel que tienes tú en esa situación.

Sí, puede parecer en ciertas situaciones que no depende de ti, que la responsabilidad recae en el comportamiento de la otra persona o que no está en tu poder el escoger decisiones que den pie a un desarrollo o finalización de la situación.

Puede parecer. No es.

Haz un análisis sobre qué dice de ti lo que vives. Y haz un análisis más exhaustivo sobre lo que te incomoda de ti en esa situación, ¿qué es lo que no te gusta y que tiene que ver contigo?

Si tu pareja tiene un comportamiento que no te parece adecuado y tú sufres ese comportamiento deberías preguntarte que es lo que hace que quieras sufrir eso. No vale el “es que por todo lo demás es perfecto para mí”.

No es una cuestión de intransigencia, es una cuestión de poder ser conscientes de lo que aceptamos y la razón por la que lo aceptamos. ¿Tienes miedo a quedarte sola? ¿Tu pareja ya se había mostrado así desde un principio y eres tú quien no vive la experiencia acorde a unas expectativas creadas, dirigidas, producidas e interpretadas por ti misma?

Si no encuentras pareja o siempre repites patrones, será que el mercado está mal (que también, porque vaya tela) o que hay algo en tu comportamiento que define ese parámetro como válido. ¿Has llevado hasta el extremo la creencia de más vale estar sola que mal acompañada? ¿Quieres una pareja megapluscuamperfecta porque eres la divina perfección hecha carne? ¿Te quieres lo suficiente como para saber lo que es querer? ¿Repites patrones porque te mola el rol de víctima? ¿El rol de verdugo? ¿Por qué te incomoda esa situación entonces? ¿Crees que todo va a cambiar porque de repente aparecerá alguien que hará que te sientas bien acompañada, te quieras porque él te quiera, será megapluscuamperfecto y, además, con detallitos con los que no has fantaseado para agrado tuyo y te empujará a cambiar de rol?

Es muy fácil limitarse al “por qué”. ¿Por qué me pasa esto? Porque siempre encuentro un perfil similar. Porque es muy difícil. Porque yo hago lo que puedo pero la vida no me lo da.

Pregúntate mejor para qué, qué hay de ti en ello o qué hay de ello en ti. Rasca un poquito para bordar tus premisas conscientes e inconscientes en el marco de la situación y poder comprenderla mejor.

La vida te da nada más y nada menos que lo que le pides. Está escrito en nuestro adn la capacidad para emocionarnos positiva y negativamente. ¿Por qué hay que rechazar las emociones negativas?

“No pienses en ello”, “fíjate en que en otros aspectos te va bien”, “piensa en la gente que te quiere”, “busca el lado positivo”.

No.

Piensa en ello. Fíjate en lo que te va bien para poder aprender patrones conductuales que te ayuden. Fíjate en lo que te va mal para poder darte cuenta de qué es lo que te están queriendo decir esas situaciones.

¿Piensa en la gente que te quiere? ¿Qué coño de mensaje es ese?

Piensa en ti. En lo que te quieres tú y en lo que quieres tú. Hasta que eso no lo tengas claro no vas a despegar porque moldeas tus experiencias en función de tu flexibilidad para aceptar.

Acepta que te escuece.

Acepta que te hace feliz.

Acepta que te da serenidad.

Acepta que te da intranquilidad.

No te desdigas. No te ningunees. No anules a una parte de ti porque esa parte te resulte incómoda. Sólo es una parte más de ti, pero es una parte importante, si no fuera importante no te empujaría a fantasear con poder deshacerte de ella.

“Todo era perfecto hasta que X (sustituir X por la catástrofe personal vivida)” No. No te engañes. No te repitas eso porque es mentira. Todo te gustaba hasta que la realidad se hizo evidente. Si sucedió la catástrofe quiso mostrar una situación que estaba subyacente.

No busques soluciones milagrosas, no existe ninguna persona en este planeta que pueda darte la solución a tus problemas. Tus problemas nacen y mueren en ti.

Existen personas que pueden guiarte, que pueden ayudarte, que pueden asistirte.

Volcar en esas personas la responsabilidad de lo que estás haciendo con tu vida es de ser ignorante. Y cobarde. E irresponsable.

Olvida todo lo que te han enseñado. “hay que ser feliz y lo que no felicidad es malo”.

Si te duele, te duele. Si te provoca enfado, te enfada. Si te produce miedo, te da miedo. Y ya está. No te hace mejor persona esconderlo, tampoco te hace peor persona asumirlo y aceptarlo.

¿Quieres ser feliz? ¿Sí? Deja de huir. Afróntate a ti mismo. Permítete ser tú mismo. En lo bueno y en lo que nos han enseñado que no es bueno.

Hay que ser muy valiente para hacerlo, para asumir que todo aquello que has vivido y te produce dolor responde a tu llamada.

Muy valiente, elogiable y admirable tratar tus dolencias emocionales al igual que tratarías las dolencias físicas. ¿Tu cuerpo existe y tus emociones no? ¿Uno lo dignificamos con cuidados y al campo emocional y mental que le den? ¿Cómo va esto?

Esta vida está hecha para que la expriman, la disfruten y se la coman los valientes; no para los que esperan un milagro solucionador, esos no viven: padecen.

El dolor es inevitable, sufrir es opcional.