Qué podemos esperar esta semana

Hola amores y amoras!

Estamos aquí y no es una semana más.

Al menos para mí.

Empiezo un año sabático. Debí empezarlo hace ya unos meses, pero llevo el “hay que trabajar” programado a fuego y hierro en la piel.

Veréis, a lo largo de mi vida -imagino que como a lo largo de las vuestras- he ido encadenando experiencias. Algunas las he digerido sobre la marcha y otras las arrastré durante un periodo de tiempo bastante largo, primero en formato emociones descontroladas y, más tarde, en formato tapón en la garganta.

Mi trabajo ha sido para mí una fuga de escape siempre. Me enrosqué a esta faceta de mi vida con mi cuerpo, con mi mente y con mi alma. Pero no con mi corazón. Conforme ha avanzado el tiempo he ido desarrollando un amor-odio hacia mi trabajo bastante importante. Desde mi limitada mente intenté solucionarlo con cambios que se suponía que eran soluciones prácticas a problemas factibles.

Eso fue, ahora lo veo, lo mismo que poner una tirita a una herida profunda. No cierra nada. No cura nada. No resuelve nada. Y tener un problema de este calibre, con algo que ocupa casi todo tu tiempo, es devorador.

Para mí lo es.

Empecé, hace un tiempo, a recorrer el camino del cambio. Decidí, hace un tiempo, dejar de ser lo que se espera de mí y ser yo.  Emprendí, hace tiempo, un viaje sin retorno. El viaje a casa. Y mis herramientas, que tanto pedí, han llegado. Llegaron hace unos meses de hecho. Llegaron en un momento en el que la vida me llamó a parar para poder centrar mi atención en mí. Terca, los que me conocéis lo sabéis, como soy, no escuché. Me negué. “No voy a dejar de trabajar”.

Pero quien me acompaña tiene una paciencia infinita conmigo… y no ha dejado de susurrarme despacito y al oído, con amor y firmeza, que este no es mi camino. No, al menos, así. Que llega el momento de despertar. Llega el momento de recordar. Llega el momento de volver a casa. Y para eso necesito dejar de escuchar fuera y empezar a tenerme más en cuenta.

No me voy a hacer “lo que me apetece” -que bendición puede parecer la ignorancia-, lo mío no es un viaje por el mundo para contactar con otras formas de pensar que puedan enseñarme algo. Lo mío es un viaje en mí misma, en mi historia y en mis aprendizajes. Simplemente voy a cerrar los ojos para dejar de ver lo de fuera y a abrir los oídos para escucharme atentamente.  Deseadme suerte y templanza.

Las consultas por el momento, y creo que por una temporada relativamente pronunciada, voy a dejarlas de lado. Ni creo que esté en posición de aconsejar, ni, francamente, me apetece. Estoy segura de que vais a poder sobrevivir sin mí y comprender que esto es un “año sabático” que necesito como agua de mayo.

Volveré, espero que no siendo la misma y siendo alguien mejor. No sé si volveré para ofrecer consultas como lo he estado haciendo hasta ahora o cómo lo haré, pero lo haré y os hablaré sobre cómo ha ido mi experiencia.

Tampoco es un adiós, voy a estar aquí pipeando con vosotras como va el baile de los astros -o al menos esa es mi intención-.

Antes de echar un ojo a cómo está el cielo esta semana permitidme dar las gracias a todas las personas que me lo habéis puesto fácil. Lo dije ayer y lo repetiré siempre, me he enamorado -no románticamente-, de muchos de vosotros. Sois bellas almas en momentos más o menos sencillos. Mi gratitud y mi amor por lo mucho que me habéis ofrecido y lo mucho que me habéis enseñado, espero haberos correspondido. Al menos esa ha sido mi intención.

Agradecer también a quien me lo ha puesto difícil, habéis sido grandes y necesarios maestros para mí. Soy consciente de que yo, en algún momento, pedí aprender y vosotros aceptasteis enseñarme. Estoy segura de que también sois bellas almas aunque espero que nuestros caminos, aquí, no vuelvan a cruzarse nunca más. Os deseo paz.

Y ahora, vamos con el pipeo astrológico.

El Sol ya transita en Sagitario, os hablé sobre cómo son las personas con este Sol aquí: Sol en Sagitario

La gran novedad de la semana es que Neptuno deja de estar retrógrado -que se note que es mi planeta dominante 🤦🏻‍♀️-, llega el choque con la realidad. Puede que hayas estado barruntando una y otra vez sobre lo mismo durante los últimos meses, ahora llega el momento de medirte con la realidad y medir tus conjeturas, se acabó el buscar excusas o vías de escape y toca afrontar y dar el do de pecho.

Mercurio continúa retrógrado durante esta semana, además lo hace en Sagitario hasta el sábado que vuelve en su retrogradación a Escorpio. Mercurio retrógrado ayuda a observar, a revisar, a ver los errores para poder enmendarlos, pero no es un tránsito que favorezca la firma de papeles, las resoluciones rápidas y el entendimiento fácil. Procura focalizarlo en ti en lugar de en los demás, porque es muy posible que sea difícil darte a entender o sentirte comprendido.

Para la próxima ya estará directo, keep calm.

Venus abandonará Libra el domingo, dejará de estar domiciliada en su signo donde se expresa más fácilmente y pasaremos a vivir Venus en Escorpio, 2ª parte. Venus en Escorpio no está cómoda, no puede expresarse porque está en un territorio “hostil” y tiende a mostrar la parte más oscura de ella. Os hablé sobre esta parte aquí: La cara B de Venus.

Ya empezamos a tener los planetas en los signos en los que estarán cuando empiece el 2019. Esto quiere decir que ya empezamos a vibrar con la frecuencia de los arquetipos que van a dirigir las tendencias de nuestros actos para el año que viene.

La Luna inicia la semana domiciliada en Cáncer, es una luna emocional y maternal, una luna familiar y con ciertos toques de nostalgia que precederá a la Luna en Leo donde todas esas emociones se magnifican y se expanden. Esta semana tenemos predisposición a los dramas, pero recordad que Mercurio no está favoreciendo la comunicación. Puede que creas que estás transmitiendo tus emociones claramente y que la otra persona ni se inmute o no lo comprenda. Respiraaaaaa.

Y con la luna ya en fase menguante y en virgo encontraremos el momento ideal, uniéndolo a este Mercurio retro, para darnos cuenta de lo que está mal, de lo que es beneficioso para nosotros eliminar por prescindible o por suponer una carga que no tiene sentido.

Y hasta aquí nuestro viaje semanal, que tampoco es que tenga muy puesta la mente en esto. Nos leemos la semana que viene, espero que estando yo más despejada.

Recordad que no se os escucha mejor si gritáis más.