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Encabezonarse

Como sabéis he estado de vacaciones unos días (pocos) y quiero compartir algo que ha pasado con vosotros para ayudaros a comprender el papel que pueden tener las lecturas de Tarot.

Eso de “en casa del herrero, cuchara de palo” no se estila mucho en mi caso; he acudido a las cartas siempre que lo he necesitado y suelo consultar con ellas mis inquietudes. Hay épocas largas en las que no les pregunto nada y hay temporadas en las que repaso varias veces una tirada para comprender mejor una situación o cómo va a ser el desarrollo para poder facilitar las cosas.

El caso es que hace unas semanas, en la sobremesa de un domingo, estaba en casa la amiga con la que hemos ido de vacaciones y aprovechamos para preguntar, sin la intención de que saliera nada raro, cómo sería el viaje.

Pensaba que saldría que el viaje sería guay y tal, pero no. En las cartas aparecía una indemnización, un retraso, algo que “empañaría” el viaje pero que sería algo puntual, el resto bien.

No estoy muy acostumbrada a ver indemnizaciones en las cartas cuando pregunto por vacaciones, y tal y como está el panorama hoy en día nos inquietamos un poco, empezamos a remover cartas para enterarnos de qué es lo que iba a pasar, mejor evitarlo que cobrarlo, ¿no?

Con las cartas despejamos dudas, no iba a suceder nada grave, no hablaban de problemas o daños físicos, nos aconsejaban continuar con el viaje y atando más en corto vimos que el mensaje de la indemnización hacía referencia al transporte.

Y aquí caí(mos) como novata(s). Nos encabezonamos. Sí, muchas veces interpretamos el mensaje de las cartas moldeándolo a nuestras perspectivas o expectativas… y luego sucede que el mensaje de las cartas era correcto y lo que fallaba era nuestra opinión o nuestra forma de verlo.

La cuestión es que creímos que no llegaríamos a hacer la conexión, que perderíamos el billete de ida o que habría algún retraso que nos impediría cumplir con nuestros planes.

Deberíamos haber sospechado que el problema no estaba ahí cuando preguntamos si cenaríamos la primera noche en la Torre Eiffel y nos salía que sí. Si hubiese sido un retraso en la ida no llegábamos porque íbamos con poco margen de tiempo, pero no. Nosotras “dale con la burra”, íbamos a tener un retraso en la ida.

Duplicamos billetes, dormí en Barna para estar más cerca, ella madrugó de la hostia por si pinchaba con el coche, un show. Estábamos en la línea de salida dos horas antes. La ida fue perfecta. El retraso que señalaban las cartas (largo como un día sin pan) lo vivimos en la vuelta. Y nos han indemnizado.

¿Se equivocaban las cartas? No.

Esto es algo que pasa a menudo, que cuesta menos de entender cuando le pasa a otra persona que cuando estás con tu propia lectura; entiendes lo que te dicen las cartas y después vives lo que te sale en las cartas, pero mientras tanto generas unas expectativas o crees que las cosas van a ser de una manera concreta… ¡y luego te sorprendes!

Laura Vera

Laura Vera, Tarotista y vidente española. Realizo consultas de tarot telefonico, consultas de tarot en persona y participo en programas de radio y televisión relacionados con el esoterismo

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