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¿Cómo está ahora?

Expectativas

Cuando consultamos al Tarot para preguntar por una situación presente que nos inquieta es habitual que nos surjan dudas en el lapso de tiempo que hay desde que haces la consulta a las cartas hasta que sucedan los hechos que te han señalado.

Cuando pasas por una situación difícil, y anímicamente estás mal, el tiempo pasa de una forma lenta. Las horas parecen días y los días parecen siglos.

Es habitual que cuando el problema por el que preguntas no se resuelve de una forma inminente conforme vayan pasando los días puedas desesperarte y tener una visión pesimista sobre lo que te acontece.

El concepto del tiempo en las cartas del Tarot no es el concepto del tiempo que tenemos nosotros.

Cuando en una tirada de cartas te sale que va a haber ciertos movimientos, una comunicación, una reacción, un acercamiento… no te va a servir de nada preguntarle cada día a las cartas “¿cómo está ahora la otra persona?”.

No te va a cambiar la tirada de un día para el otro. Tampoco te va a cambiar la tirada porque hayas puesto una foto de perfil diferente en whatsapp.

Si no hay hechos concretos que alteren el proceso no va a aparecerte ninguna novedad reseñable en la tirada de Tarot.

Repetir una y otra vez la misma pregunta a las cartas no va a hacer que las cosas sucedan antes ni te van a aclarar nada porque una vez que estás en el bucle, dándole vueltas a la cabeza, no estás resolviendo nada ni estás teniendo una actitud práctica.

Entiendo, también he pasado por malas rachas en las que he consultado con las cartas 200000 veces, que puede parecerte o darte una sensación de consuelo pero, si ponemos un símil, vas a ver cómo entiendes a lo que me refiero:

-Hola, ¿por cuánto vende el piso?

-100.000€

Día siguiente

-Hola, ¿y ahora, por cuánto vende el piso?

-100.000€

-2 días después

-Hola, quiero el piso ya, no dejo de pensar en el piso, ¿por cuánto lo vende?

-100.000€

Hasta que llegará un día en el que te pase esto:

-Hola, quiero el piso ya, ¿por cuánto lo vende?

– (silencio)

Sí, queridos, las cartas también se cansan de responder siempre el mismo mensaje. ¿No quieres escucharme? ¿No te gusta lo que te estoy diciendo? Si no te gusta, ¿por qué vuelves a preguntarme una y otra vez las mismas cosas?

Consejo: Cuando haces una consulta sobre un tema por primera vez las cartas suelen darte mucha información, intenta recopilarlas. Hay veces que me llamáis desde el trabajo, desde el coche o con un bebé colgado del cuello que berrea e impide que nos concentremos las dos en las tiradas… a mí me da igual desde dónde me llaméis o cómo lo hagáis; vosotros hacéis las preguntas, yo barajo e interpreto pero, si estás viviendo un mal momento lo lógico es que llames en un momento en el que puedas recopilar la información e integrarla.

Recopilas información y luego la gestionas cómo creas oportuno, lo aconsejable es tomar notas porque siempre hay algo que se te puede escapar o que entiendes que no es relevante y, según vayan sucediendo las cosas, puede serlo.

Si estás lo suficientemente tranquilo o tranquila como para acordarte de lo que te salga en las cartas puedes saltarte el paso de tomar notas pero intenta estar con la atención puesta en el mensaje de las cartas cuando hables con ellas.

Las posibilidades o inventarse estrategias

“No te quiere como le quieres tú” o “no quiere tener una relación estable de pareja” o “no quiere estar contigo” suele acabar en las siguientes preguntas:

“¿Y si me disfrazo de “no quiero una relación estable”?” o “y si dejo que pase el tiempo, sufriendo yo lo indecible, ¿se acabará enamorando de mí?”

Dejando a un lado la carencia de autoestima que señalan estas preguntas, no soy quién para juzgar la desesperación de otras personas, llegamos a la siguiente cuestión: estar mareando a las cartas con preguntas estúpidas sobre hipotéticas actuaciones que son totalmente irrealizables porque son contrarios a tu naturaleza, a tus aspiraciones, a tu forma de comportarte o a tus anhelos: tampoco va a solucionar nada.

“¿Y si aprendo a volar?”

Entiendo que cuando depositas toda tu esperanza, anhelo y energía en una situación concreta, normalmente una persona en concreto, te puedas desesperar si esa persona no responde a tus expectativas.

El problema no es la otra persona, el problema son tus expectativas. Has idealizado lo que puede llegar a suceder entre vosotros o has idealizado a la otra persona.

Acribillar a las cartas con supuestos irrealizables que no vas a ser capaz de hacer no va a ayudarte en nada.

Lo lógico es preguntarse si hay alguna forma de evitar que lo que no queremos que suceda acabe sucediendo pero hay que ser realistas y consecuentes con lo que nos dicen las cartas, intentar manipular al otro mostrándole la cara que creemos que quiere ver de nosotros no es salvar una relación. Tampoco es seducir. Es utilizar la información para intentar que el otro se someta a tus designios y tus caprichos.

Además, las personas que suelen intentar hacer esto lo suelen hacer sacrificándose cómo víctimas “tengo que hacer este esfuerzo por nosotros”, cuando realmente son verdugos “voy a ver si el otro hace lo que me sale a mí del moño”. Os dejo un enlace de un post que escribí sobre esto: Víctimas, verdugos y salvadores.

Cuando estás enamorado o enamorada no quieres forzar al otro a que también se enamoré de ti. Lo bonito del amor es que sea recíproco, no que sea cómo, cuando y dónde quieras tú y, en el mejor de los casos, te resistas a perderlo por el cuando y seas tolerante con esperar un determinado tiempo para que acaben sucediendo las cosas tal y cómo quieres tú.

Consejo: Soy de las que prefiere un día rojo a mil días amarillos, entiendo que cada uno tiene su forma de ser y vivir las experiencias de una forma personal pero, si estás consultando con las cartas, se supone que quieres escuchar la verdad. Una vez tengas conocimiento de cómo están las cosas igual llega el momento de dejar de manipular los hechos. Todo era muy bonito, sí. Todo era maravilloso, sí. Todo lo viviste de esa forma y con esa entrega, sí. La otra parte parecía que lo podía vivir igual, sí. Lo vivía igual, tal vez.

Reflexiona: si no te quiere, no te quiere.  No quieras ser lo que crees que la otra persona quiere porque si quiere a lo que finges ser, no te querrá a ti. No será amor.

Laura Vera

Laura Vera, Tarotista y vidente española, realizo consultas de tarot telefonico, consultas de tarot en persona y participo en programas de radio y televisión relacionados con el esoterismo

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