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¡Atención, spoilers!

Me encanta leer. No leo todo lo que quiero pero leo todo lo que puedo.

Disfruto el proceso desde el principio; es muy poco ecológico, lo sé, pero la lectura la disfruto desde que pongo un pie para perderme en una librería, no soy muy fan de los ebooks.

Me gusta el ritual de perderme entre libros buscando un nuevo profesor o un nuevo compañero para perderme en otros mundos, en otros tiempos o en otras culturas.

Desde que tengo uso de razón siempre he escogido los libros de la misma forma: leyendo el final.

Cuando se lo cuento a otras personas, o alguien me acompaña a una librería y ve cómo lo hago, la gente suele horrorizarse y comentar “entonces el libro pierde la gracia”.

Pues no, tengo un sistema innato e infalible para detectar si el libro me va a gustar (o no) en función del final. No condiciono el tipo de final a si me gustará o no el libro, es decir, no es que sólo me gusten los finales aparentemente felices o con alguna característica concreta, me gustan los finales escritos con el alma.

Por la forma en la que está escrito el final puedes ver muchas cosas, si el escritor estaba hasta los huev*s del libro -entonces es una mierda y suelen ser libros alargados artificialmente-, si lo ha acabado deprisa y corriendo -suelen estar sin revisar y ser un galimatías gramatical-, si la historia es liviana -rápida lectura, previsible guión- o si hay un mimo especial en el final, aunque sea un final dramático o triste, esos suelen ser libros que te empujan a vivir lo que el autor o autora ha diseñado para ti (o para él/ella).

¿Pierde encanto el libro sabiendo el final? No. No conoces los personajes, el sitio, el tiempo, el ambiente, la relación entre ellos. Tampoco conoces la trama, qué les sucede, lo que sufren, lo que celebran, el ritmo de la historia, cómo se encadenan los sucesos ni nada de eso.

Cuando has empezado a meterte en la historia ya se te ha olvidado si al final el protagonista la palmaba o no, no sé si porque como escojo los libros así leo mogollón de finales o porque acabas enganchándote a la historia y eso que has leído pasa al olvido, estás a lo que estás.

Cómo llegan al final es lo interesante de un libro. El desarrollo.

Y en la vida, creo, pasa lo mismo.

Cuando llamáis para hacer una consulta lo hacéis con avidez por saber el final. ¿Va a volver? ¿Voy a cambiar de trabajo? ¿Encontraré pareja? ¿Se resolverá el problema familiar? ¿Voy a ganar el juicio? ¿Voy a reconciliarme con mi amiga? ¿Le dejará?

La necesidad por saber el final de la historia que estáis viviendo y os tiene absortos es absolutamente normal, centrarse sólo en eso es un error de traca.

Es un error que se repite continuamente: “¿Va a pasar esto y en cuanto tiempo va a pasar?”

Entiendo que reduzcas tu curiosidad a eso, que sean las preguntas que más sobresalgan, sobre todo al principio de la tirada, pero quedarte sólo con eso es quedarte con una parte de la información que no es lo que más te interesa.

En serio.

Pongamos que en las cartas te sale que vas a reconciliarte, resolver, cambiar o volver; que la respuesta es lo que esperabas o anhelabas. ¿Y el precio? ¿Cuánto vas a sufrir hasta llegar ahí? ¿Y las causas? ¿Se repetirá? ¿Durará? ¿Es lo mejor? ¿Va a herirme el proceso? ¿Puedo hacer algo para llevarlo mejor? ¿Qué puedo hacer para que esto se gestione de la mejor forma posible?

Hay 500000 preguntas que puedes hacer en relación a eso que te preocupa, lo importante no sólo es el final, el trayecto hasta llegar ahí también tiene un peso importante porque, al fin y al cabo, eso que te va a suceder te sucederá en un momento… pero el camino va a estar lleno de momentos y no es bueno que los pierdas por no estar en el presente ni que te quedes enganchado a uno de ellos.

Una consulta no sirve sólo para hacer spoilers, eso es una consulta incompleta. Una buena consulta no acaba cuando colgamos o nos despedimos, es necesario que te sirva para debatir de una forma sana contigo misma y que la información te sea útil como herramienta para tomar decisiones porque siempre, aunque no estemos tratando sobre algo en lo que tú puedas intervenir, puedes hacer algo.

Puedes cuestionarte cómo vas a vivirlo, que postura debes adoptar, el grado de importancia que debes darle, los límites necesarios a establecer para que te afecta hasta aquí o hasta allí. Siempre hay algo en lo que tú puedes decidir.

Creo firmemente que el spoiler de las cartas es como el spoiler de los libros: si llegas ahí con ansias por llegar habrás copado tu vida de momentos alargados artificialmente, generalmente con dolor y preocupación, dejando a un lado lo interesante: la trama.

Es cuando te mimas tú y mimas tu vida, cuando has ido dejando tu piel y tu esencia en cada momento cuando el final tiene un sentido porque puede que tengas que esforzarte o te cueste llegar hasta ahí, sí, pero ir dejando partes de ti sin vivir hasta ese momento no es vivir.

Laura Vera

Laura Vera, Tarotista y vidente española. Realizo consultas de tarot telefonico, consultas de tarot en persona y participo en programas de radio y televisión relacionados con el esoterismo

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