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Aprender a escucharte

Nos enseñan a distinguir y catalogar colores.

Nos enseñan a distinguir y catalogar olores.

Nos enseñan a distinguir y catalogar, incluso, las emociones.

No nos enseñan a distinguir nuestro instinto, nuestra intuición o nuestras sensaciones y percepciones.

Cuando eres incapaz de señalar razones o argumentos para justificar tus pálpitos es fácil que te cataloguen de “loca”.

Loca, soñadora, paranoica… argumentos manidos y rancios para negar una realidad, un sexto sentido que todos, de una forma u otra, albergamos.

Y ante la negación de lo existente viene el gran problema: la “ineducación” o falta de educación.

Hay veces que has tenido un “pálpito“, que has tenido el impulso de hacer algo guiado por una razón inexplicable, que una persona no te ha parecido de confianza sin apenas conocerla… sensaciones que no sabes cómo catalogar porque parecen pensamientos… y si parecen pensamientos es que igual eres tú quién te montas la historia…

Pero no, hay veces que esos pálpitos no te han fallado y, otras veces, creyendo que eran pálpitos has defendido enérgicamente algo porque, ¿cómo se distingue la intuición del pensamiento?

Vamos a mejorarlo enredándolo un poquito más: ¿cómo se distingue intuición de pensamiento o, alguno de estos, del miedo?

Para saber diferenciar entre una y otros tienes que comprender de dónde procede una y otros; en el momento que lo comprendas sabrás discernir mejor.

La intuición

La intuición no es más (ni menos) que la conexión con la verdad absoluta.

Mi padre siempre decía “de lo que veas cree la mitad y de lo que escuches no te creas nada” y es que vivimos envueltos en mentiras.

Nos enseñan desde pequeños a ocultar nuestras emociones y cuando crecemos aprendemos que no podemos explicarle todo a todo el mundo.

Disfrazamos con una sonrisa nuestras preocupaciones y nuestras aspiraciones suelen quedar ocultas bajo capas de convencionalismos.

Nos engañamos a nosotros mismos para hacer que dejen de supurar heridas: “no es tan importante”, “no quiero esto otro”; nos enseñan a no querernos: “voy a matarme de hambre para parecer una modelo”, “vamos a maquillarnos para disimular estas arrugas” y aprendemos a sugestionarnos a nosotras mismas mediante dictámenes morales: “me apetece hacer esto pero no lo hago porque está mal” o “esto no me apetece pero lo tengo que hacer porque es lo correcto”.

Si tu forma de vivir es tan compleja la red que se forma entre toooodo el mundo es fácil que acabe convirtiéndose en una capa irreal.

Así que no vives conforme a la realidad, te has creado una realidad, una especie de matrix que ha servido para ponerte límites y delimitar tu relación con los otros.

Los límites que te has puesto también afectan a tus posibilidades, en todos los aspectos. “Sólo quiero dinero para poder pagar”, “ojalá me tocara algo de dinero, aunque fuera poquito”, “quiero tener una pareja, con que me respete tengo suficiente” y un largo etc.

El séptimo chakra nos conecta con la realidad, que no es la realidad que te has formado tú, tenemos esencia divina. Somos parte del universo, somos creadores, no somos cuerpo, ni emociones ni pensamientos… Somos consciencia y verdad y nuestro cuerpo está creado para ser el reflejo de esa verdad. En realidad está creado para vivir la realidad que tú decidas vivir pero siempre puedes “conectarte” con las verdades universales.

chakras

Suelen decir que es el sexto chakra el chakra encargado de la visión o la intuición. Particularmente creo que es una oscilación o conexión entre el séptimo -conectamos con verdades universales- y el sexto -pensamos en esas verdades universales-; y ahí es donde viene el cacao porque, de repente, te escuchas decirte a ti misma “llévate el paraguas”. Y no sabes si te lo estás diciendo tú -o lo estás pensando tú- o si te lo está diciendo tu intuición.

¿Conectas con el universo y te manda esa señal en formato intuición o lo estás pensando?

Pensamiento

La mente quiere lógica. Da igual si los razonamientos son acertados o no, ella quiere saber por qué, cuando, cómo, dónde. La realidad es real. No hay posibles alteraciones, creo en lo que veo, siento, huelo, practico y compruebo. La mente verifica.

¿Para qué te vas a llevar el paraguas si hace sol? Es tontería.

¿Cómo te controla la mente? A través de las emociones. “Si te llevas el paraguas la gente va a pensar que eres tonta” o “el paraguas en el bolso te va a pesar mucho, ¿vas a poder cargar con más peso todavía durante el día?”.

Ahí llega nuestro temor a equivocarnos o a las consecuencias de nuestros actos:

El miedo

El miedo no eres tú. No es una realidad. Está creado por elucubraciones mentales. Tu mente quiere el control de tu vida, quiere hacer las cosas a su manera y la forma de que cedas el control es a través del ego y a través de las emociones.

Evidentemente nadie tiene miedo por llevarse un paraguas, o no, es un ejemplo…

Vamos a llevarlo a lo que, quizás, conocéis más. El amor.

Has discutido con tu chico y se ha ido de casa.

Te llega la intuición, “volverá y lo arreglaréis”.

Tu mente: “¿cómo sabes que va a volver? No es demostrable, no ha vuelto todavía por lo tanto no podemos aceptar que va a ser así sin más. Voy a empezar a rallarte, ¿recuerdas que un día te dijo que cuando dejaba a sus exs nunca jamás se arrepentía?” Ahí está creando emoción: miedo.

Ahora mismo por tu mente pasea tu intuición, que sólo te repite “va a volver y lo arreglaréis” educadamente, sin interrumpir a tu mente; tu mente: “no sabemos, no sabemos, recuerda esto y recuerda lo otro. Conjeturemos y estudiemos a fondo.” y tu rabia, tu miedo o tu desesperación.

¿Cómo distinguir intuición, pensamiento o miedo?

Intuición: repite el mismo mensaje y, de alguna forma, cuando la escuchas sabes que es correcto porque sientes paz, sea un mensaje que consideres optimista o no, no te transmite una emoción. Las intuiciones no se justifican. No te dicen “llévate el paraguas porque a las 16:50 va a haber tormenta y tú estarás justo de camino al trabajo. Mira que llevas el pelo planchado”. La intuición te dice que te lleves el paraguas. Que tu novio volverá. Ya está.

Mente: todo es incorrecto y, en el caso de que algo sea correcto será la peor opción. Tu mente quiere compañía, vais a pasar la noche entera debatiendo todas y cada una de las teorías que existan. No es un mensaje que se repite, es una evolución del mensaje que tirará en la dirección que tenga que tirar para poder enredar todo lo máximo posible y utilizará las emociones para que no te despistes. Argumentos, teorías y demás. Te dará charla. Quiere y busca charla.

Miedo: la peor opción creada por tu mente para controlarte y llamar tu atención, curiosamente coincidirá con lo que no quieras siempre.

Así que, amigos, no voy a educaros yo pero si os recomiendo que aprendáis a escucharos un poquito más. La mente no siempre tiene la razón, la intuición sí.

¡Sólo tienes que distinguirlas y confiar en ti!

 

Laura Vera

Laura Vera, Tarotista y vidente española. Realizo consultas de tarot telefonico, consultas de tarot en persona y participo en programas de radio y televisión relacionados con el esoterismo

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