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El miedo, la pena y la rabia – Las tres heridas humanas del alma

por | 30 06 15

Sobre el viaje del humano acompañado del alma…

El alma está hecha a imagen y semejanza de una energía o ser divino que es amor en estado puro pero la realidad es que en el día a día nos encontramos con situaciones conflictivas que apenan nuestro carácter y, en ocasiones, pueden hacer florecer partes del carácter humano que nada tienen que ver con el amor eterno, la gloria y la felicidad.

Existen corrientes de pensamiento esotérico, explicado de una forma muy resumida, que afirman que somos seres divinos “atrapados” en cuerpos humanos cuyo objetivo es recordar su divinidad…  Encaminan sus pasos al reconocimiento de lo divino y la necesidad de convivir al margen de una sociedad intoxicada, como si el objetivo de la vida fuese volver al punto de donde vivimos para vivir rodeados de amor, luz, piedad y paz, ¿Y si es al revés?

Y si somos esencia divina comprobando lo que es el ser humano, cuando se dan los primeros pasos en el mundo esotérico, sea cual sea la rama o religión lo primero que te indican es lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno y lo que es perjudicial, la mayoría de las religiones son algo así como “el manual para morir correctamente”; casi todas las religiones te indican todo lo que no tienes que hacer para poder alcanzar el paraíso una vez cierres los ojos…

El bien y el mal es relativo, hay a quien le parece una atrocidad comerse un perro, habrá a quién le parezca una atrocidad comerse una vaca; valoramos y discriminamos en consonancia a nuestra cultura y nuestros aprendizajes, pero, sería interesante reconocernos más allá de ellos pues somos nosotros mismos nuestros peores jueces, dictaminamos si hacemos bien o hacemos mal bajo una inflexible vara de medir que, quizás, sería positivo entender desde otros ángulos para permitirnos ser personas felices que, al fin y al cabo, es de lo que se trata la vida.

Ya comenté en otro post sobre la reencarnación que existen indicios fiables de que esta no sea nuestra única existencia, el alma vuela de un cuerpo a otro a través del tiempo… pero, ¿Cuantas vidas recuerdas tú? ¿No es más práctico intentar vivir en el paraíso en esta vida y dejar de preocuparse tanto por lo que pasará cuando el alma se escurra de nuestro cuerpo?

Te hago una pregunta: ¿Qué necesitas para vivir en el paraíso?

¿Millones de euros? ¿Novios? ¿Un casoplón? ¿Reconocimiento laboral? Tal vez, ¿reconocimiento social?

La base de la felicidad es la tranquilidad, ni subidones ni bajones, el extasis no es ser feliz es un estado pasajero que no está asociado al bienestar, es un subidón de adrenalina, de bilirrubina, de lo que queráis, sienta de puta madre, es cierto, pero es como el champagne, a sorbitos cortitos y sin abusar.

La mejor religión que puedes vivir, los mejores pasos que puedes andar son los que te conducen a tu tranquilidad y para ello no va a haber mejor guía que tú, escúchate! Si te sientes en paz, en verdadera paz, tienes gran parte del camino hecho, el resto es gestionar las circunstancias según vayan llegando; las creencias esotéricas que tengas, si crees en Dios, en Alá, en la energía universal, no sabes lo que hay o crees que no hay nada pertenece a tu íntima elección, creas en lo que creas está bien siempre que te ayude a sentirte bien.

Tocar con los pies en el suelo es la mejor realidad que puedes vivir, realismo en estado puro y duro, vivimos cada día millones de cosas por las que deberíamos estar agradecidos y hay otro millón de cosas que hay que cambiar para que nuestra vida sea más confortable, cierto, pero todo depende de como lo vivas tú.

Es tu decisión, es tu elección, eres tú y solo tú quien decide quién manda en ti y en tu vida. ¿Tu mente? ¿Tu corazón? ¿Tu alma? ¿Tu estómago? ¿Qué parte de ti te está conduciendo en este momento de tu vida?

No lo leas, cierra los ojos y tómate tu tiempo, cuando estamos mal es porque hay un desequilibrio: ¿Qué parte de ti has dejado de lado y qué parte de ti es la que manda en estos momentos en tu vida?

Las heridas

penaHay tres emociones humanas que nos arrastran a estados anímicos negativos que impiden que gocemos de tranquilidad y bienestar: el miedo, la pena y la rabia.

Reconocer que hay de ellos en nuestras vidas a veces es complicado, la pena puede disfrazarse de rabia, el miedo se puede hacer pasar por pena y así… pero una vez reconoces cual es la emoción negativa que enturbia tu vida el trabajo para eliminarla es sencillo, simplemente tienes que tomar la decisión de eliminar esa emoción.

Algunos estaréis leyendo esto y diréis que hay muchas más emociones negativas, que no es tan sencillo… pues no, todo se reduce a esas tres emociones.

La angustia es una forma del miedo, la depresión puede ser pena, miedo, rabia contenida… el nerviosismo puede ser rabia o miedo, la culpa es pena o miedo, la apatía es pena, la envidia es el miedo a no conseguir lo que se desea, los celos y la ansiedad también son miedos…

miedoHay personas que viven angustiadas en depresiones interminables, son personas que se han dejado llevar por una parte de su ser y se niegan a abandonar este estado por miedo. Tienen miedo porque creen que no se merecen ser felices o porque creen que no pueden serlo, sienten que el mundo es un lugar lleno de problemas que no les va a dar un respiro.

Esa creencia arraigada en lo más profundo de su mente es lo que les hace sufrir y aferrarse al sufrimiento como forma de vida.

Hay personas que se pasan gran parte de su vida quejándose y lamentándose porque no encuentran lo que buscan, una pareja, una situación económica tranquila… Esas personas viven atrapadas entre el miedo a no conseguir lo que buscan y la impotencia (rabia o ira) de no vivir como quieren, conforme pasa el tiempo crece en ellos la sensación de que jamás lo lograrán por lo que aumenta su miedo o el rechazo al mundo por no satisfacer sus necesidad lo que les adentra en la rabia.

A veces, quizás, hacen intentos por no encontrar siempre los mismo resultados por lo que buscan cambiar hábitos o realizar acciones que les lleve a encontrar lo que necesitan pero si no lo consiguen de forma inmediata, que suele ser lo habitual, se “rinden” y vuelven a sus hábitos y sus quejas/lamentos.

iraEn realidad no se rinden de nada y ante nada, esos cambios transitorios llegan, generalmente, fruto de la desesperación y aburrimiento, esos cambios transitorios no llegan fruto de una decisión consciente y responsable.

Hay personas que se pasan la vida ladrando, a la defensiva, se sienten atacados por todos y tienen un carácter agresivo que, a menudo, repele a las personas que les conocen. Las personas agresivas, generalmente, no son personas que estén llenas de rabia, son personas que están llenas de pena y disfrazan sus heridas vistiéndose de guerreros que actúan movidos por la sensación de que pueden recibir palos en cualquier momento.

Hay diferentes situaciones que reflejan esta realidad, cada caso es particular y cada quien tiene que saber cuando quiere emprender el viaje a la felicidad si es que lo quiere emprender.

Somos libres, ante todo, libres, mientras no hagas daño a otra persona puedes hacer de tu vida lo que quieras, puedes pintarla de los colores que escojas, la decisión solo te corresponde a ti, todo lo demás son excusas o desconocimiento.

Para las personas que quieren dar el paso y abordar el problema para resolverlo

Hay diferentes formas de resolver el malestar, es más sencillo de lo que parece; las heridas pueden parecer mucho más grandes de lo que son pero puede convertirlas en cicatrices indoloras o prácticamente indoloras, el miedo puede paralizarte hasta que tú decidas que no va a ser esa sensación quién domine tu vida, la rabia es una energía mal utilizada: si puedes crear en lugar de destruir, ¿por qué vas a frenarte? ¡Aprovecha tu potencial!

Lo que cuesta es tomar la decisión, vas a abrir una puerta y no sabes lo que hay después, es normal que te inquiete o que te genere inseguridad avanzar en esta dirección porque esto te obliga a abandonar tu zona de confort… Ey ey, he dicho confort, si, eso no puede ser bueno abandonarlo, ¿Verdad?

Pues sí, es bueno, la zona de confort no es la parte de tu vida que te va bien, la zona de confort se refiere a lo que te genera confort a ti, tus costumbres, las bases que ya tienes asentadas en tu día a día.

Los elefantes que nacen encadenados no saben que pueden deshacerse de la cadena que los aprisiona una vez que han crecido, para qué van a intentarlo si ya lo intentaron cuando eran pequeños… Si lo hicieran abandonarían su zona de confort, lo que ellos conocen. Liberarse sería irse de su zona de confort, aunque significara llegar a una selva donde vivir una larga y saludable vida en libertad.

Pero esos cambios generan inquietud, miedo. ¡Que no te pare el miedo! No quieras esa atadura en tu vida, no tengas miedo de enfrentarte, no es una guerra ni te va a llevar al caos o al dolor absoluto, reconocer lo que limita tu vida significa que vas a poder solucionarlo y vivir sin ese lastre, si no sabes que es lo que va mal no puedes resolverlo.

Una vez que tomas la decisión de querer ser feliz tienes que reconocer en ti cual de las tres emociones negativas es la que predomina o convive contigo.

Reconocer la emoción no significa que tengas que recordar tus carencias, no se trata de identificar lo que te falta o lo que te sobra sino lo que te hace sentir.

Por ejemplo, si estás mal porque no encuentras pareja el problema no es que no encuentres pareja, lo que tienes que identificar es como te sientes en relación a eso. ¿Impotencia? (rabia), ¿Desanimado? (miedo) ¿Triste? (pena) o un poquito de todo?

Siempre hay una de estas tres emociones negativas -el miedo, la ira o la pena- que predomina. Seguramente podrás responder de una forma rápida como te sientes pero no te dejes engañar, recuerda que muchas veces las emociones se disfrazan en otras.

Una vez que hayas reconocido cual es la emoción negativa tienes que identificar qué parte de ti lo produce. Al principio de este post -lo siento, no sé escribir más breve-, ya te he formulado la pregunta, ¿Qué parte de ti manda en tu vida?

Si manda el corazón no eres una persona bondadosa, eres una persona desequilibrada, igual que si manda la mente. Tú no eres mente ni eres corazón, tú eres alma, eres equilibrio y para estar bien eso es lo que necesitas mantener.

Piensa, siente, decide, vive, se tú y libérate.

¿Cómo elimino las emociones negativas?

Puedes hacerlo tu mismo, poquito a poco, cambiando tu proceso habitual, si estás acostumbrado a fijarte en las carencias tendrás que hacer un esfuerzo para reeducarte, no significa que vayas por la vida pensando “gracias, gracias”, simplemente, cuando te des cuenta de que estás quejándote te corrijas.

Si estás acostumbrado a estar triste pregúntate por qué. Redúcelo al absurdo, ¿Qué te ha pasado hoy para que estés así? Ah, no, estás llorando porque hace mil años… No no no, justifícate porque estás mal de una forma razonable, sin dramas. Intenta ser coherente con tu realidad.

¿Ladras en lugar de hablar? ¿Por qué? ¿La gente no te entiende? ¿No te escuchan? Sabes, la gente nos decepciona porque nos creamos expectativas, la culpa no es de los demás sino de lo que esperas tu de ellos. Haciéndoles difícil que entren en tu vida no vas a lograr protegerte de nada, te estás perjudicando a ti mismo, eres tú quién lo pasa mal, nadie más.

Bajar la guardia no significa que tengas que ser imprudente o que lo des todo, aprende a dosificarte en positivo y en negativo.

Si tienes miedo y no das pasos o no dices lo que sientes o piensas por temor, si necesitas hacer cambios en tu vida y no te atreves por lo que pueda pasar piensa, ¿Qué es lo peor que pueda pasar?

No, no me refiero a que cosas malas puedan llegarte ni con qué obstáculos te puedes encontrar por el camino si haces las cosas, valora qué te puede pasar que sea tan malo tan malo tan malo y que no puedas arreglar tarde o temprano?

Y ahora piensa, ¿Qué probabilidades reales tienes de que te suceda eso tan malo tan malo tan malo?

Ahora que ya has valorado el nivel de la catastrófe, valora lo positivo que te puede llegar o te puede pasar si no te mueves por el miedo. Por lo pronto sentirás satisfacción porque serás tú y no una emoción quien maneje tu vida, será tu voluntad y tus decisiones quienes te impulsen y te muevan. No estarás atado o sujeto a algo negativo, ese punto es muy buen punto, ¿Verdad?

Si tienes las emociones negativas muy arraigadas puedes necesitar ayuda, no es malo pedir ayuda cuando no dispones de herramientas. ¿A que no te va a dar por cambiar las tuberías de tu casa tu solito? (Si eres fontanero pon otro ejemplo, por favor)

Igual que pides ayuda a otras personas cuando no sabes hacer algo en este caso también lo puedes hacer.

Tienes en tu mano herramientas muy variadas, busca a alguien de confianza o con buenas referencias para que te eche un cable y te ayude a resolver tus obstáculos.

Puedes ir a un psicoterapeuta, hay una terapia llamada EMDR que se basa en el análisis de los Traumas mientras este te guía una serie de movimientos oculares, en realidad, lo que hace, es estimular tu cerebro para entender, asimilar y superar las emociones negativas de las que os hablo.

En una vertiente más esotérica puedes hacer iluminaciones chamánicas.

No necesitas tomar mejunjes, ni drogas, no es algo tan raro ni tan exótico, es una terapia de liberación que se realiza mediante la respiración (no es una meditación).

Seguramente hay más formas de alcanzar la tranquilidad y la paz en tu alma… las emociones negativas se pueden eliminar de forma rápida y alivia su desaparición mucho más de lo que os podéis imaginar, sea cual sea el método que escojáis o la decisión que toméis os invito a reflexionar sobre todo esto.

Las emociones negativas solo sirven para aprender -almas aprendiendo a ser humanos-, eso no significa que se aprenda a través de ellas forzosamente, no vivas atrapado en ellas.

El destino es el que baraja las cartas pero nosotros los que decidimos como las jugamos, recuérdalo.

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